
Erika Mejía es una periodista con más de 25 años de trayectoria, Maestra en Educación y Docencia y Maestra en Gestión de Instituciones, Licenciada en Lingüística y Literatura Hispánica por la BUAP, Directora Editorial de www.pueblaesverde.com.mx
El tomar vacaciones además de permitirnos un rato de relajamiento, desconectarnos del trabajo diario y las actividades cotidianas permiten que podamos disfrutar de las bellezas en los paisajes que nos regala la madre naturaleza, pero también darnos cuenta de los esfuerzos y responsabilidad de los habitantes de algunas zonas.
Tal es el caso de las últimas vacaciones que pude disfrutar durante el mes de mayo y junio a donde acudí a diferentes zonas de nuestro país primero en un viaje “lunamielero” con mi esposo y después con mi papá, hermanas y sobrinos.
Les cuento pues al primer viaje me fui a la costa de Guerrero, la zona se llama Riviera de Coyuca en la localidad de Coyuca de Benítez, esta zona es cerca de Acapulco y también fue severamente afectada por el huracán Otis, es un verdadero paraíso, es una Barra pues de un lado se encuentra el Océano Pacífico y del otro lado la Laguna de Coyuca.

Ahí las personas se dedican a ser prestadores de servicios, así como a las actividades relacionadas con la pesca, tanto en la laguna como en el mar, sin embargo acá hay poco o nulo cuidado hacia nuestro medio ambiente, pues para ninguno de nosotros es una novedad que los grandes hoteles y los gobierno locales generalmente tienen sus drenajes directos al mar, además el servicio de recolección de basura es deficiente y la gente de la población prefiere quemar sus deshechos situación en la cual se corre el riesgo de provocar incendios que se pueden salir de control.
Caso contrario sucede en las Bahías de Huatulco, Oaxaca, donde hay una sinergia entre el gobierno, pobladores, prestadores de servicios y empresarios hoteleros han hecho esfuerzos por conservar y preservar la naturaleza y el ecosistema.
Platiqué con los capitanes de algunas embarcaciones, así como con los vendedores de la región quienes cuentan con una organización a la que se puede calificar como “envidiable”, pues sin pertenecer a alguna agrupación o empresa tienen días definidos para realizar sus labores de venta y se respetan entre ellos los acuerdos que están establecidos.

Con mi familia hicimos un recorrido por las nueve bahías que integran Huatulco, la de Conejos, Tangolunda, Chahué, Santa Cruz, El Maguey, El Órgano, Cacaluta, Chacahual y San Agustín, durante las actividades el capitán del yate que nos llevó comentó con un gran orgullo y sonrisa en su rostro que ningún desarrollo turístico, de vivienda o poblacional tiene permitido realizar descargas de drenaje al mar.
“Acá en todos los hoteles y desarrollos se cuenta con plantas tratadoras de aguas negras, todos están obligados a verificar su buen funcionamiento, porque sabemos que de eso depende nuestra fuente de ingresos, es decir debemos mantener limpias nuestras playas, para que así la gente siga viniendo a disfrutar de lo que nos ha regalado la naturaleza”.
Asimismo en la zona no se ven montoneras de basura, pues se ha trabajado en que el servicio de recolección sea eficiente y uno puede caminar por las calles sin tener que estar sorteando las montoneras, la fauna nociva o respirar humo de basura que se quema en las viviendas o por parte de los hoteles.
Es necesario considerar que el mantenimiento y la conservación de los diferentes destinos turísticos es una obligación colectiva, de habitantes, prestadores de servicios, grandes desarrollos turísticos, población, autoridades de los diferentes niveles de gobierno y visitantes.
Foto de portada: Ayelén Hernández Mejía
Fotos interiores: Erika ´Mejía Peniche






