- Además de proteger al ambiente, ofrecen una oportunidad de esparcimiento sano y cultural
1a. parte fuente: Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales
Gracias a su posición geográfica estratégica, México posee una gran biodiversidad que vive y se desarrolla en una variedad geográfica que ofrece desde los desiertos más áridos, hasta las selvas más frondosas, pasando por paisajes montañosos, cañadas, valles y mesetas. De ahí que para muchos visitantes resulte toda una aventura recorrer cada uno de estos paisajes naturales.
Esta es la razón por la cual, en el último siglo, el país ha procurado garantizar la protección de dichos recursos, a través de Áreas Naturales Protegidas y Parques Nacionales, de los cuales hoy México cuenta con 67 y que abarcan una superficie de más de 16 millones 220 mil hectáreas.
De acuerdo con la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, los Parques Nacionales se constituyen por ser zonas con uno o más ecosistemas de belleza escénica, valor científico, educativo, de recreo, su valor histórico, por la existencia de flora y fauna, por su aptitud para el desarrollo del turismo, o bien por otras razones análogas de interés general.
- Desierto de los Leones

Declarado como Parque Nacional el 15 de noviembre de 1917, el Desierto de los Leones es un bosque que atribuye su nombre al silencio que se percibe en el lugar, ideal para retiros espirituales, por lo que fue escogido en el siglo XVII por la orden de Carmelitas Descalzos para fundar su convento, llamado originalmente “Santo Desierto de Nuestra Señora del Carmen de los Montes de Santa Fe”, y el cual era gestionado por una familia de apellido León.
Este parque, ubicado al surponiente de la Ciudad de México, cuenta con un clima semi frío, nublado y con lluvias en el verano, es rico en árboles de oyamel, fresno, encino y fauna característica de la zona. Usualmente es apreciado por los visitantes para eventos recreativos y culturales, carreras y maratones ecológicos, además de ser uno de los pulmones más importantes para el Valle de México.
2. Parque Nacional Iztaccíhuatl Popocatépetl

Enclavado en la frontera de los estados de México, Puebla y Morelos, este parque protege cerca de 40 mil hectáreas que rodean el segundo y tercer pico más altos de México y es reconocido por su destacada biodiversidad, así como por la riqueza de sus ecosistemas, que aportan tanto servicios ambientales como bienes faunísticos, vegetales y minerales que son aprovechados por los habitantes de la región.
Históricamente, se tiene conocimiento de que en los valles que rodean estas montañas, los pobladores indígenas domesticaron plantas como el maíz, la calabaza, el frijol, el chile y el amaranto. Además, es un importante reservorio de especies de hongos, flora y fauna silvestres, con al menos 18 ejemplares endémicos.
3. Parque Nacional “El Histórico Coyoacán” (Vivero Coyoacán)

Conformado por parte de un terreno que perteneció al rancho Panzacola y que fue donado por Miguel Ángel de Quevedo, conocido como el “Apóstol del árbol”, el Parque Nacional Vivero Coyoacán es administrado por el gobierno federal a través de la Semarnat y cuyo objetivo destino es la donación de árboles para reforestar toda la zona conurbada de la Ciudad de México.
El recinto verde de 39 hectáreas alcanzó su actual extensión al sumarse parte de la hacienda de San Pedro Mártir y terrenos vendidos por habitantes del lugar, y fue la primera reserva forestal destinada a propagar especies arbóreas para reforestación local y para jardines públicos y privados. Fue declarado como Parque Nacional en 1938 por el presidente Lázaro Cárdenas.
4. Parque Nacional Sierra de San Pedro Mártir

Fotografía: Abel González Hernández
Este bello lugar se asienta en los estados de Tlaxcala y Puebla, a lo largo de 16 municipios en el Eje Neovolcánico Transversal, donde se resguarda una gran diversidad de fauna, con al menos 937 especies descritas, y alberga el quinto pico más alto de México, el volcán La Malinche.
Su vegetación más representativa incluye bosques de alga montaña con encinos, oyameles, pastizales y vegetación inducida (cultivos agrícolas) y es aprovechado para actividades recreativas, deportivas y ecológicas, como bicicleta de montaña, campismo y montañismo.
5. Parque Nacional Sierra de San Pedro Mártir

Además de su riqueza en biodiversidad o ecosistemas, por sus cualidades naturales los parques nacionales también son lugares de observación e investigación científica. Tal es el caso del Parque Nacional Sierra de San Pedro Mártir, donde la UNAM instaló desde 1971 el Observatorio Astronómico Nacional, por la claridad y las buenas condiciones atmosféricas de la zona.
Este parque alberga importantes reservas forestales con ecosistemas de chaparral, bosque de pino piñonero y bosque mixto de coníferas, además de ser hogar de fauna como el puma, gato montés, borrego cimarrón, coyote, tejón y zorro, y formar parte del Programa de Acción para la Conservación de la Especie: Cóndor de California, el cual ha tenido un destacado éxito.






