- En pro de la conservación de la biodiversidad, el Laboratorio de Biología de la Conservación y Desarrollo Sostenible UANL organizó un taller de casitas para murciélagos que han perdido su hábitat debido a las construcciones que realiza el ser humano en esas zonas.
La Universidad Autónoma de Nuevo León en coordinación con el Laboratorio de Biología de la Conservación y Desarrollo Sostenible, del Departamento de Vertebrados de la Facultad de Ciencias Biológicas (FCB), tiene entre sus objetivos la misión de salvaguardar la biodiversidad de la flora y la fauna; por ende, los murciélagos urbanos son parte de su especialidad.

El compromiso universitario de ambas instituciones es apoyar en la conservación de la especie. Por este motivo, jóvenes estudiantes de la FCB han montado un taller de casitas para murciélago que confirma la responsabilidad social universitaria.
“Es un laboratorio cuya línea principal es la conservación de la biodiversidad, tanto de flora como de fauna, y está integrado por profesores e investigadores que cumplen labor de docencia, tanto en licenciatura como en posgrado en los cinco programas de licenciatura que tenemos.
“Este es un laboratorio que además de eso hace una labor social muy grande con los profesores y los estudiantes en las comunidades menos favorecidas”, comentó en entrevista para Vida Universitaria, Antonio Guzmán Velasco, jefe del Laboratorio de Biología de la Conservación y Desarrollo Sostenible.
Un nicho acogedor
Situados en los pasillos de la Unidad B de la FCB, estudiantes del Servicio Social y Prácticas Profesionales atendieron a alrededor de 50 jóvenes que acudieron al primer taller abierto. Cuatro piezas de madera bastan para construir una pequeña caja rectangular, que puede albergar alrededor de 120 murciélagos.
“Cada casita tiene un costo de alrededor de 600 pesos y en ellas caben unos 120 animalitos. El proyecto fue fundado por Nayeli Rivera, profesora que se encuentra realizando su posgrado en Australia y mantiene contacto con los estudiantes vía Teams. Hemos establecido que la actividad forme parte de las AFIs.
Mantenemos acciones sobre todo en ejidos, en escuelas de educación básica, participamos a través del Programa de Educación Ambiental. Hacemos labor social en situaciones, por ejemplo, ahorita los estudiantes organizan y llevan juguetes a esas zonas marginadas, llevamos libros y obviamente llevamos el conocimiento de una manera mucho más sencilla para que puedan tener acceso a ello.
“La facultad es una dependencia de la Universidad que tiene una vinculación muy fuerte con las comunidades. Nuestro trabajo es en el campo. Entonces, nosotros tenemos mucho contacto con esas zonas no tan favorecidas socioeconómicamente hablando”, informó Guzmán Velasco.






