Como parte de las celebraciones por el Día Mundial de Bendecir a los Animales, que se conmemora cada 17 de enero en el marco de la festividad de San Antonio Abad, patrono de los animales, cientos de familias acudieron a distintos templos de Puebla para participar en esta tradición religiosa.
Entre ladridos, maullidos, correas y transportadoras, el atrio de la Parroquia de Guadalupe Volcanes se llenó de mascotas y sus dueños que esperaban recibir la bendición, en una jornada que busca recordar la responsabilidad humana hacia todas las formas de vida.



La celebración estuvo encabezada por el padre José Luis, quien ofreció la bendición a los animales como parte de las actividades de la fecha. Durante la ceremonia, recordó que todas las criaturas participan en “la redención de Cristo” y dio lectura a un fragmento del Génesis, en el que se habla de la creación de todas las especies, invitando a los asistentes a celebrar y agradecer la compañía que brindan los animales
“El significado de bendecir es desear el bien”, explicó el sacerdote al preguntarle sobre el mensaje que deja esta celebración. “Se bendice a los animales porque se les desea el bien, como a todo lo que se bendice. Son seres necesarios, nos acompañan y nos ayudan incluso en nuestro trabajo”.
Agregó que esta fecha también es una oportunidad para recordar la importancia de amar a los animales y respetar aquello que, para la fe, se considera un regalo: la naturaleza.



San Antonio Abad, figura asociada a esta celebración, es reconocido por su vida monástica y su profundo amor por “todo lo creado”. Bajo esa premisa, la bendición de mascotas se convierte no solo en una tradición religiosa, sino en un evento que refuerza la conciencia de las personas hacia los animales y el reconocimiento de sus derechos.
Entre los asistentes se encontraba Martha, quien llevó a “Gordolui”, un conejo de seis años. Para ella, la bendición es una costumbre que busca el bienestar de su mascota. “Lo traigo para que no se enferme y esté bien de salud”, comentó.
A unos metros, Alma sostenía a “Tomás”, un loro de cinco años con el que viajó desde la Ciudad de México. “No sabía que existía la bendición, pero me pareció una tradición muy linda”, explicó, al señalar que era la primera vez que participaba.
Tere acudió con Valentina y Camila, dos perritas pugs de tres y siete años, respectivamente. Para ella, bendecirlas es una forma de reconocer su lugar dentro del hogar. “Son parte de la familia”, afirmó.

Tere acudió con Valentina y Camila, dos perritas pugs de tres y siete años, respectivamente. Para ella, bendecirlas es una forma de reconocer su lugar dentro del hogar. “Son parte de la familia”, afirmó.
Un caso similar fue el de Claudia, dueña de “Peluso”, un gato siamés de 16 años, quien recibió por primera vez la bendición de manera presencial. “En años pasados lo hacía en línea porque no le gusta socializar”, explicó. “Lo bendigo porque somos una familia católica, porque son buena compañía y para agradecer tenerlos con nosotros”.
Pese al ambiente inquieto debido a los ladridos, la jornada transcurrió como un espacio de convivencia y reflexión sobre el vínculo entre personas y animales, ya que, si bien la bendición es un acto propio del catolicismo, esta sirve como un recordatorio de que el cuidado animal es una prioridad permanente.
En una época donde el abandono y el maltrato siguen siendo problemáticas vigentes, pues tan solo el año pasado, Puebla registró un aumento del 52% en denuncias por maltrato animal, acumulando 430 casos, según cifras de la Fiscalía General del Estado; este tipo de celebraciones visibilizan la responsabilidad que implica tener una mascota, la importancia del respeto por sus derechos, y la necesidad de construir una relación más consciente y empática con todas las especies.






