Un incendio registrado la mañana del martes 17 de marzo en la Refinería Olmeca, ubicada en Dos Bocas, Tabasco, dejó un saldo de cinco personas fallecidas y encendió nuevamente las alertas sobre los riesgos ambientales y de seguridad en este complejo energético.
De acuerdo con información de Petróleos Mexicanos (Pemex), el siniestro se originó alrededor de las 6:00 horas en una zona de almacenamiento de hidrocarburos, tras el desbordamiento de aguas aceitosas provocado por intensas lluvias en la región. Este material inflamable habría generado la ignición fuera de la barda perimetral de la refinería.
El incidente derivó en una explosión seguida de un incendio que se propagó rápidamente, sorprendiendo a trabajadores en plena jornada laboral. Cuatro personas murieron en el lugar y una más falleció mientras era trasladada para recibir atención médica.
Pemex informó que el fuego fue controlado horas después y aseguró que no hubo daños estructurales ni afectaciones en la operación del complejo, considerado uno de los proyectos estratégicos del país en materia energética.
Sin embargo, el hecho ha generado preocupación entre habitantes de comunidades cercanas, especialmente por los antecedentes de contaminación y riesgos asociados a la refinería. Autoridades federales confirmaron que la Fiscalía General de la República ya inició una investigación para determinar las causas exactas del incidente.
Asimismo, tras el incendio, se planteó la posible reubicación de una escuela primaria ubicada en las inmediaciones del complejo, ante denuncias de afectaciones a la salud de menores por la cercanía con instalaciones petroleras.
Especialistas advierten que evidencian la vulnerabilidad de infraestructuras energéticas ante fenómenos climáticos extremos, así como la necesidad de reforzar protocolos ambientales y de seguridad industrial.
El incendio en Dos Bocas no solo deja pérdidas humanas, sino que reabre el debate sobre el impacto ambiental de la industria petrolera y la seguridad de las comunidades aledañas.






