- Los rastros que generan los mamíferos han permitido obtener información sobre su comportamiento, entender sus rutas y proteger mejor su hogar
En medio del ritmo de la vida diaria, a veces olvidamos las maravillas que nos rodean. Basta con salir a un parque, bosque, lago o cualquier Área Natural Protegida (ANP) para descubrir que existe un mundo vivo, entre plantas y animales que no siempre vemos, pero que sabemos están ahí.
Esto ocurre con muchos mamíferos, expertos en pasar desapercibidos. Sin embargo, mientras se desplazan van dejando rastros de su paso, desde marcas en el suelo, restos de comida, excretas, madrigueras y huellas; indicios que han permitido obtener información valiosa sobre las especies para las y los que trabajan en la conservación de la naturaleza.
En este blog hablaremos de las huellas, quizá, las más fáciles de encontrar y también las más interesantes pues pueden revelar quién estuvo ahí, hacia dónde va y cómo se comporta.
Son señales que dejan las extremidades (manos y patas) de los animales al caminar, cuya forma depende de su cuerpo y movimiento. Hay quienes apoyan toda la planta de sus patas, como los osos; otras caminan sobre los dedos; y algunas más, como los venados, tienen pezuñas, que dibujan marcas muy particulares en el suelo.
Gracias a estas diferencias es posible reconocer qué animal es, ¡incluso sin haberlo visto!
Pero leer huellas no solo es cuestión de mirar el suelo. Es una forma de OBSERVAR con ATENCIÓN para identificar a la especie, para ello es importante:
- Conocer sus características generales y distintivas.
- Revisar el tipo de terreno, no es lo mismo caminar por tierra húmeda que por suelo seco o arenoso.
- Tomar en cuenta el clima pues influye en cómo se marcan las huellas.
- Considerar la velocidad con la que se mueve el animal. No es lo mismo cuando camina, corre o salta.
Cuando te encuentres con una huella, analiza:
- Su tamaño y profundidad, te darás una idea de la medida y el peso del animal que pasó por ahí.
- El número de dedos, fíjate cómo están colocados, verás que hay quien tiene tres, cuatro o hasta 5 dedos.
- Si la huella presenta pezuñas, esos dedos modificados de algunos mamíferos.
- Identifica sus uñas, si son largas y delgadas solo dejarán un par de puntos sobre la tierra; pero si son gruesas podrán marcar con mayor fuerza el suelo.
- Mira si tiene almohadillas o cojinetes de fricción que suelen darle forma a las huellas de muchas especies.
- Compara las huellas de las manos con la de las patas, generalmente las traseras suelen ser más grandes.
- Mira la zancada, es decir, la distancia entre las huellas de ambas manos o patas, y la forma en la que aparecen sobre el suelo. Así, reconocerás la marcha del animal, si estaba tranquilo, huyendo, explorando, saltando o iba en grupo.
- Si detectas varias huellas consecutivas de un mismo individuo, ¡estás frente a una pista! Anímate, investiga más y descubre su historia.
En las ANP estas señales han permitido conocer la presencia de especies, sin interferir con su comportamiento, entender sus rutas y proteger mejor su hogar. Observarlas puede transformar una caminata en una experiencia llena de descubrimientos.

Marcelo Aranda, el gran explorador de huellas
Las huellas son marcas únicas y hay personas que han dejado una gran marca en nuestros corazones. Tu pasión inspiró a muchas personas a observar con atención y respeto. Siempre buscando rastros para interpretarlos, contar historias y descubrir y cuidar la vida silvestre.
Hoy, sigues tu camino, pero nos has dejado muchas pistas para seguir tu legado. ¡Vuela alto, querido amigo!





