Indignación por caso de negligencia en hotel poblano
Jessyca C., denunció públicamente la falta de responsabilidad del Sonata Hotel en Puebla, luego de que su camioneta, una Range Rover Discover, fuera chocada por personal del valet parking a las 8:30 pm del día 10 de julio. Tras solicitar su vehículo, la dueña de la camioneta esperó alrededor de 15 minutos, después de ello, tras la falta de respuesta por parte de los empleados, Jessyca inició con la búsqueda de su unidad para darse cuenta que su vehículo fue abandonado, obstruyendo una entrada del lugar. La afectada exige una respuesta clara y reparación inmediata.
El percance ocurrió tras su llegada al hotel en Puebla
La afectada, quien viajó desde Ciudad de México para asistir a un evento, entregó su camioneta en buen estado al valet del Sonata Hotel. Más tarde, al solicitarla, le informaron que había sufrido un percance. El trabajador responsable, quien de acuerdo a la información del seguro, no contaba con licencia de conducir, se dio a la fuga, y, tras el cambio de turno, los demás empleados así como la gerente, Daniela de la Sierra, se deslindaron desde el primer momento del siniestro, dejando al auto y las aseguradoras sin la atención necesaria para poder agilizar los trámites.
Elementos clave del caso:
- El hotel se negó a entregar las llaves del vehículo.
- El coche sigue en la entrada, sin ser movido.
- No hay responsables identificados por el establecimiento.



Falta claridad del hotel
La grúa necesaria para mover el vehículo a Ciudad de México no ha sido cubierta, por lo cual Jessyca busca que el Sonata Hotel asuma estos costos. Hasta ahora, el establecimiento se ha deslindado rotundamente de cualquier responsabilidad. El procedimiento estándar ante un siniestro, según explicó la afectada, incluye comunicación inmediata con la gerencia. Sin embargo, este protocolo fue ignorado, así mismo la gerente ha negado la atención, ocultándose durante todo el transcurso de la noche. “La atención al cliente no existe”.
Un llamado urgente a la industria hotelera
Este incidente no solo revela una falla grave en los protocolos internos, sino que también pone en entredicho el compromiso del sector hotelero con la atención al cliente. En destinos turísticos como Puebla, la confianza del visitante depende de un servicio profesional, seguro y responsable. Casos como este deben encender alertas sobre la urgencia de reforzar estándares de calidad y mecanismos de respuesta ante percances.






