- La pérdida de biodiversidad puede afectar la polinización de los cultivos y la resistencia a plagas y enfermedades
Durante el Coloquio Interdepartamental Ruralidades y Alimentación alternativas en torno a la soberanía alimentaria el doctor José Manuel Luna Nemecio del Departamento de Sociología de la sede Iztapalapa de la UAM, explicó que la recuperación productiva de los territorios, entendida como la regeneración ambiental, es una estrategia integral que busca sanar el ambiente y a la población frente a la destrucción ecológica, a través de acciones que combinan la restauración con la defensa de la soberanía alimentaria y sanitaria.
El territorio no es simplemente un área geográfica, sino que es el escenario donde se desarrolla la vida, un entramado de relaciones sociales, culturales y económicas que dan forma a la identidad y al sentido de pertenencia de un grupo humano, destacó.
Por su parte, la doctorante en Geografía Fátima Irasema Martínez Reyes, de la Universidad Nacional Autónoma de México, presentó su estudio Lectura del paisaje hídrico desde el género en Teotitlán del Valle, Oaxaca, el cual explora cómo la percepción y el manejo del agua varían según el género en esta comunidad zapoteca.
Mencionó que su investigación analiza cómo hombres y mujeres, con sus diferentes roles y responsabilidades, interactúan con el paisaje hídrico local, incluyendo los ríos y ojos de agua, y cómo esto influye en la gestión y conservación de los recursos hídricos. Este estudio también podría explorar si existen conflictos relacionados con el agua en la comunidad, y cómo estos problemas se manifiestan de manera diferente según el género.
La doctora Elizabeth Concha Ramírez, investigadora del Departamento de Economía de la Unidad Iztapalapa, habló sobre la “Minería financiarizada, empresas mineras y despojo, extraheccionista”, concepto que Eduardo Gudynas resume como el acto de tomar o quitar con intimidación recursos naturales ya sea en colectividades o de la naturaleza, al grado de imponer violencia y violación a los derechos humanos.
Este tipo de minería está impulsada por la lógica del capital financiero, que a menudo resulta en despojo territorial y conflictos socioambientales, especialmente en comunidades donde se asientan las empresas mineras.
Esta dinámica se caracteriza por la explotación intensiva de recursos naturales, la reconfiguración de la vida social y productiva de las colectividades y la violación de derechos humanos. Subrayó que, en México, empresas mineras transnacionales, principalmente canadienses, controlan una gran parte de la producción minera, generando preocupación sobre la soberanía nacional y la distribución de beneficios.
En México, el despojo de recursos naturales con violencia es un problema recurrente, especialmente en territorios indígenas y rurales, donde la Secretaría de Economía y del Trabajo (SEyT) realiza actividades extractivas como la minería y la explotación forestal. Estas acciones, a menudo las justifican con discursos de desarrollo y progreso, vulneran los derechos de las comunidades, generan conflictos socioambientales y afectan su forma de vida, concluyó.






