México fue sede este 25 de agosto de la Reunión Ministerial de América Latina y el Caribe para una acción climática regional, un espacio preparatorio hacia la COP30 que se celebrará en Belén, Brasil. La secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Alicia Bárcena, y el presidente designado de la COP30, André Corrêa do Lago, encabezaron la apertura del diálogo, al que asistieron representantes de 22 países, organismos internacionales, instituciones financieras y organizaciones civiles.
En su intervención, Bárcena subrayó que la región enfrenta de manera desproporcionada los impactos del cambio climático, pese a aportar apenas el 11.3% de las emisiones globales. De acuerdo con la CEPAL, la región podría perder hasta 12.6% de su PIB hacia 2050, mientras que en el Caribe los fenómenos climáticos extremos ya generan pérdidas anuales de hasta 9%. “Podemos perder más de 42 millones de empleos si no actuamos con rapidez”, advirtió, llamando a acelerar la transición hacia economías descarbonizadas y resilientes.
Por su parte, André Corrêa do Lago destacó la urgencia de pasar de la negociación a la acción climática efectiva. “Ya conseguimos varios acuerdos, ahora debemos demostrar que existen soluciones y que podemos actuar con lo que hemos construido en estos años”, señaló. El diplomático brasileño resaltó que la COP30 será “la conferencia de la verdad” y presentó la estrategia de movilización de Brasil, basada en la idea del mutirão, es decir, un esfuerzo colectivo en el que cada país aporte con autonomía, pero en la misma dirección.



El presidente designado de la COP30 explicó además la creación de cuatro “círculos de acción”: el de expresidentes de COP, el de ministros de Hacienda, el de pueblos indígenas y el del balance ético, que buscan integrar diversos sectores en la preparación de la conferencia. También presentó a los enviados especiales de Brasil, entre ellos Patricia Espinosa y líderes en materia empresarial, información climática y protección de los pueblos indígenas. “La urgencia climática nos obliga a cambiar y aceptar que ya podemos hacer mucho más con lo ya negociado”, afirmó.
La secretaria Bárcena agradeció el respaldo de organismos como la CEPAL, el Banco Interamericano de Desarrollo, la CAF, el Fondo Verde para el Clima y el Fondo Mundial para el Medio Ambiente, además de fundaciones y países aliados. Señaló que América Latina y el Caribe están listos para respaldar la presidencia brasileña y consolidar una narrativa regional que exija el cumplimiento de compromisos globales, pero también impulse mecanismos propios, como un fondo regional de daños y pérdidas.
Tanto Bárcena como Corrêa do Lago coincidieron en que la COP30 debe marcar un punto de inflexión histórico. “La conferencia debe ser recordada como el momento en que nuestra voz se escuchó fuerte y clara”, afirmó Bárcena. Mientras que Corrêa do Lago insistió en que la clave será transformar la ciencia en acción urgente. Ambos llamaron a fortalecer el liderazgo latinoamericano y caribeño para enfrentar un futuro incierto con soluciones justas, sostenibles y colectivas.






