Mesoamérica busca acelerar sus esfuerzos para cumplir la meta de conservar al menos el 30 % de las áreas terrestres, aguas continentales y zonas marinas para 2030, un desafío que implica no solo ampliar las superficies bajo protección, sino garantizar su conservación efectiva, conectividad y financiamiento.
Ese será uno de los principales ejes del Foro Regional Mesoamérica hacia el 30×30, que reunirá el 1 y 2 de septiembre en Mérida, en el sureste de México, a autoridades ambientales, pueblos indígenas, organizaciones civiles, científicos y organismos de cooperación y financiamiento.
Sin embargo, alcanzar el denominado 30×30 representa algo más que aumentar el número de áreas protegidas: implica construir sistemas de conservación representativos, conectados entre sí, con una gestión eficaz, esquemas de gobernanza equitativos y financiamiento sostenible.
Esto incluye, además de parques y reservas tradicionales, las llamadas Otras Medidas Efectivas de Conservación basadas en Áreas (OMEC) y territorios bajo distintos modelos de gestión, entre ellos aquellos administrados por Pueblos Indígenas y comunidades locales.
El reto de la conservación transfronteriza
La biodiversidad mesoamericana plantea un desafío particular: muchos de sus ecosistemas, cuencas, corredores biológicos y grandes extensiones forestales atraviesan las fronteras nacionales, por lo que su conservación difícilmente puede resolverse únicamente desde políticas internas.
Un ejemplo es el Corredor Biocultural de la Gran Selva Maya, que articula esfuerzos de México, Guatemala y Belice en uno de los mayores bloques de selva tropical de Mesoamérica y combina conservación, restauración, conectividad ecológica y desarrollo sostenible.
De proteger más a proteger mejor
“El desafío del 30×30 no es solamente conservar más, sino conservar mejor: con derechos, con participación, con ciencia y con recursos”, señaló Úrsula Parrilla, directora regional de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) para México, América Central y el Caribe.
El foro de Mérida es organizado por la UICN, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales de México (Semarnat) y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), en alianza con la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo (CCAD).
Se espera que el encuentro permita identificar los principales obstáculos técnicos, institucionales y financieros y avanzar hacia una hoja de ruta regional para alcanzar la Meta 3, además de un documento estratégico que sirva para orientar decisiones futuras.
De esta manera, Mesoamérica llegará a la recta final hacia 2030 con el reto de transformar una cifra global —el 30 %— en una estrategia que funcione sobre el terreno y permita que conservar más signifique, sobre todo, conservar mejor.
EFE Noticias





